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sábado, mayo 01, 2010

DOS IMÁGENES, DOS BARCELONAS

Vamos a buscar comida hecha en casa. Vamos tres en un coche: uno nacido en Zaragoza, su mujer que es rusa y yo. Es una casa por Fabra i Puig con jardín y huerto, el lugar es estupendo aunque yo quitaría los pinos del patio. Nos atiende un armenio que mientras acaba de preparar la comida nos invita a comer pan ácimo con carne hecha a la brasa y a beber vodka y vino blanco. La típica hospitalidad armenia, me dicen. Dentro de una hora estaré en otra casa rodeado de peruanos, colombianos, paraguayos, palestinos, españoles... ¡Ah! y un par de brasileñas (una es mi hija).
Hace mil años recuerdo una Barcelona gris y monolingüe. Haberme quedado encantado en los ferrocarriles catalanes en un tren que iba a Plaza Catalunya oyendo hablar a un niño muy pequeño en catalán. Se hablaba, por supuesto, pero no se oía o yo al menos no lo oía en público. Recuerdo también haberme quedado escuchando a unos turistas hablar en inglés en las Ramblas. No habían muchos turistas (aunque ahora parece que lo extraño sea encontrar un nativo en el mismo lugar).
Ha cambiado tanto Barcelona que parece que sean dos ciudades diferentes.

lunes, junio 09, 2008

MIRANDO ATRÁS

Hace unos 20 años en Madrid unas adolescentes con faldita plisada escocesa me pidieron dinero para el hambre en el tercer mundo. Señalé a Yuan y les dije que ya mantenía a una. No supieron que contestar y se fueron con su hucha a otra parte.

Aunque ahora parezca extraño era raro en Barcelona encontrarse a un chino (recuerdo que había gente que se nos quedaba mirando) o que alguien, lejos de la Sagrada Familia y similares, hablase algo que no fuera castellano o català. En este país siempre hemos sido bajitos, católicos, sentimentales y emigrantes.
Ahora no, somos europeos, más altos, más rubios y hablamos en inglés con acento de Eton. Ahora en un pueblo del Pirineo el biznieto de un campesino que su mayor preocupación era que no faltasen pastos para sus vacas y lo más lejos que había ido en su vida era a unos 30 km de su pueblo se casa con una mejicana. El nieto de un emigrante de Málaga se lía con una francesa y la nieta de una valenciana se casa con un nicaragüense.
¿Cómo será la próxima generación?

No me vale lo de Gran Bretaña o la France, ellos llevan muchas décadas de inmigración.

Aquí lo haremos en un plis plas.

Este país ha dejado de ser emigrante.

Esperemos que sigamos sentimentales.

¡Bien por la mezcolanza!