Uno es un libro sobrio, brillante y clarificador. Rodolfo Walsh escribe desde casi las alcantarillas, en 1957, en Argentina sobre la Operación Masacre. Doce personas fusiladas por un comando policial-militar. Una minucia comparado con lo que vendrá en el 76. Sin embargo con un estilo ameno, cuidadoso con los detalles, y a pesar de que una parte está llena de farragosos textos legales, transpira emoción. La frase que más me ha impactado es una que dice que escribe el libro para que la historia no se vuelva a repetir.
En los Hombres que miran fijamente a las cabras, Jon Ronson escribe sobre la combinación de dos temas que a priori son difíciles de combinar: los servicios de inteligencia militares y el esoterismo. Desde los años 80 unos iluminados pretenden crear una fuerza de élite en el ejercito norteamericano que sean capaces de leer el pensamiento, atravesar paredes y/o, entre otras cosas, matar a una cabra con solo mirarla. El libro es irregular que oscila entre las historias cómico-surrealistas=marxistas (de Groucho Marx) y el libro denuncia.
En los dos libros está presente la estructura corporativa del ejercito, su doble juego, el silencio. El horror.