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martes, enero 12, 2010

EL DESTINO


Nunca se sabe qué nos depara el destino. Igual cuando nos muramos nuestros átomos van a parar a un árbol del que hacen papel y un capullo va y escribe una obra maestra.


Sin que se sepa nunca, maldita sea, que no ha sido por su capacidad, sino que nuestra esencia es lo que ha generado esa obra.

viernes, enero 08, 2010

EL VALOR DE LAS PALABRAS

Cuando me enteré de que me habían tocado nueve millones de euros en la lotería sentí un ligero dolor dentro de la cabeza que me hizo perder el conocimiento.

"Es un aneurisma", diagnosticó el neurólogo.

En la base de datos de mi ordenador de última generación, y gracias al conmutador que se adapta a los pequeños soplidos que puedo dar, encontré la maldita palabra.

domingo, agosto 03, 2008

ESPERANDO

Todo se ilumina de golpe. Se siente observado. Aunque su principal preocupación es huir con Cristina. Si es posible. Estaciona el coche lejos del chalet de ella y recorre el resto discretamente a pie. Hace bien, reconoce a Damián, el secretario de Cuatropanes, en un coche. Va por detrás y salta el muro del vecino. Está en venta y no vive nadie. Parapetado tras un seto observa la luz del dormitorio. Cruza el patio. La sensación de Déjà Vu, de haber hecho lo mismo infinidad de veces lo acompaña. Con cuidado va al dormitorio. Escucha gemidos. Sin pensarlo abre la puerta. Allí se encuentra con los ojos del Cuatropanes y de Cristina, a cuatro patas. Se queda tan paralizado que ella tiene tiempo de coger la pistola que está en la mesita de noche y apuntarle.

Repentinamente todo se oscurece. Congelados.

El lector ha vuelto a cerrar el libro.

sábado, septiembre 08, 2007

PROBLEMAS DE MEMORIA

Elvira y Ricard eran amigos desde hacía muchos años. Al principio de conocerse se habían imaginado, cada uno por su cuenta, como sería rozar la otra piel o fantaseado sobre los besos ajenos. Pero la línea que delimitaba el ser solo amigos de algo más pasional nunca se cruzó. No se habían arrepentido nunca, es más, a ello achacaban la estabilidad y duración de su amistad.
Aquella noche después de una exquisita cena y una conversación especialmente agradable y mientras se encaminaban al parking, entre bromas y veras, se comprometieron formalmente a que en la próxima reencarnación vivirían juntos y tendrían cinco hijos.
El problema de las reencarnaciones, debido a las fluctuaciones espacio-tiempo, es que no se conservan bien los archivos de memória, y por ello se habían olvidado de que habían acordado eso mismo en las veintiseis últimas reencarnaciones.