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lunes, agosto 31, 2009

CREPÚSCULO VERSUS EL BUSCÓN

Cuando tenía 11 o 12 años un joven profesor de literatura nos leyó un fragmento del Buscón de Quevedo, el que describe al licenciado Cabra (*) y su casa de huéspedes. Lo leíamos lentamente ya que había referencias desconocidas, arcaísmos o simplemente palabras que no entendíamos. A pesar de ello: ¡Era tan divertido!
A mi sobrina, que tiene 14 años, le compro siempre que puedo libros. Glups, intento controlarme en la cantidad y en la temática. Ahora está entusiasmada con la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer.
Ya que me intenta leer lo que le doy a cambio le he pedido que me deje Crepúsculo para leerlo.
Hablando sobre lo que se lee en el instituto salen los clásicos, le explico mi experiencia con el Buscón.
Dice que no le interesa. Que por qué escribieron, que si no lo hubieran hecho ahora no tendría que estudiar ni a Calderón de la Barca ni a todos estos.
Glups.
Me ofrezco a leerle un fragmento del Buscón.
Pasa.
Glups.
Glups.

(*)
Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, pelo bermejo. No hay más que decir para quien sabe el refrán que dice, ni gato de perro de aquella color. Los ojos, avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos; tan hundidos y obscuros, que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aún no fueron de vicio, porque cuestan dinero; las barbas, descoloridas de miedo de la boca vecina, que , de pura hambre, parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate, largo como avestruz, con una nuez tan salida, que parecía que se iba a buscar de comer, forzada de la necesidad; los brazos, secos; las manos, como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de media abajo, parecía tenedor, o compás con dos piernas largas y flacas; su andar muy despacio; si se descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San lázaro; la habla hética; la barba grande, por nunca se la cortar por no gastar; (...) Traía un bonete los días de sol, ratonado, con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos de caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra, y desde lejos, entre azul; llevábala sin ceñidor; no tenía cuello ni puños; lacayuelo de la muerte. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento ? Aun arañas no había en él; conjuraba los ratones, de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba; la cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado, por no gastar las sábanas; al fin, era archipobre y protomiseria.

La vida del Buscon llamado Don Pablos
Francisco de Quevedo

miércoles, abril 04, 2007

MEMORANDUM PROVISIONAL DE PERDIDAS

He perdido cinco gorras
que me tapaban la nariz
y las orejas;
cosa nada fácil.
Una toalla de baño
que utilizaba para ducharme.
Se me ha roto una patilla de titanio
de unas gafas irrompibles.
Y una uña ¡Que dolor!
No podía caminar.
Y una pulsera
para recordar a no sé quien.
Y unos boxers, falsos,
de calvin klein.
Y unas fotos porteñas
borradas por un inepto empleado.
He perdido algunas direcciones,
y a algunas personas
con las que alguna vez
intercambie abrazos,
saludos,
buenos deseos.
Y he perdido rutinas,
y algo de pelo.
Me consuelo pensando
que todo lo anterior,
quizás, nunca fue mío.

domingo, julio 30, 2006

PÉRDIDAS

He perdido el blog como perdí a mi tatarabuelo.
Todo por tocar una tecla que era muy bonita de color anaranjado.
Solo que en alemán debe decir: se perderá toda la información que se ha guardado y jamás la podrás recuperar.
Y mira que la tecla era bonita.
Bueno, no lloremos por que las lágrimas no nos dejaran ver el teclado.
Espero que los comentarios que me habéis mandado estuvieran bien guardados, las obras maestras que escribí me temo que están vagando por el éter.
¡Ah! Gracias por vuestros pseudónimos, me paso la mitad del día intentando averiguar quienes sois.
Más cosas, aunque no salgan acentos no es por que desconozca su función, es que en Alemania solo deben tener tiempo para buscar palabras que borren cosas pero no para poner tildes.
Un beso