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martes, julio 26, 2011

VUELTA A LAS SENSACIONES

El canto del bem ti vi; el urubu siempre presente, miedoso y cenizo; los coches aparcados con las puertas abiertas y escuchando forro a todo volumen; las motocicletas con gigantescos altavoces emitiendo propaganda; el sudor que baja por la frente se detiene en la ceja y acaba cayendo en las gafas; el sol que todo lo machaca; la cerveja estupidamente gelada; los heliconius que parecen movidos por un titiritero; los sucos, apetecibles y deseados, de acerola, abacaxi o limaõ.

jueves, octubre 29, 2009

EL OJO SENTIMENTAL

Nos despedimos. Formamos un círculo y la pareja va pasando. Un abrazo sentido, un apretón, besos y palmadas. Se murmuran palabras afectuosas. La pareja acepta las condolencias con los ojos enrojecidos. Él, un poco más alto que yo, me abraza. Me da las gracias por venir. Su pelo encrespado y sus rastas se meten en mi ojo derecho. Lo noto emocionado, está tocado, es normal. Seguimos abrazados y dándonos palmadas mientras su pelo se sigue restregando contra mi ojo a pesar de haberlo cerrado. Le digo palabras sinceras que intentan servir de consuelo, pero solo noto ya el ojo irritado.
En una situación diferente me separaría mientras bromeaba con él, pero aquí, en el tanatorio... No, no puedo apartarlo de mi vera. Y así sigo aguantando hasta que se aparta con los dos ojos enrojecidos.
Y yo con uno sentimental.

domingo, febrero 10, 2008

SENTIDOS (3)

Estás en casa, haciendo algo, abstraido, y de repente oyes un ruido. No es un gato ya que no tienes gato, no es un ladrón aunque te robe algo... Otro ruido y recuerdas de que hay alguien nuevo en casa.

martes, febrero 05, 2008

SENTIDOS (2)

Ya sé que es un rictus que no significa nada. Pero cuando sonrie el bebé es como si lo hiciera para ti, exclusivamente dirigido a ti. Y sientes una alegria que sale del centro y se expande por todo el cuerpo.

lunes, febrero 04, 2008

SENTIDOS

No soy dado a los olores. Pero el olor de un bebé es algo muy especial.

lunes, agosto 06, 2007

VOLVIENDO A REENCONTRAR LOS SABORES

Ir de tapas en Barcelona es siempre una especie de engañifa, un quiero y no puedo, un sucedáneo. Y eso que parece que ya ha pasado la moda de las franquicias. De todas maneras, aunque no tiren la cerveza como en Madrid y las tapas no sean como dios manda, que bueno reencontrar el sabor del aceite de oliva, del jamón, del jamón canario, de los chocos, de los berberechos al vapor, de la morcilla de burgos, de las gambas al ajillo, de los boquerones en vinagre, de las olivas negras, de las patatas bravas, de las croquetas de bacalao...

viernes, mayo 25, 2007

LA CACHOEIRA DE PEDRA CAIDA

Por un cañon angosto, de paredes verticales rezumantes de agua, por donde caen riachuelos, pequeñas cascadas, raices aéreas...Hay una vegetacion frondosa, de hojas grandes y todo lleno de helechos, musgos y algunas flores. Pasamos con el agua por el tobillo, por la cintura, por los hombros, por la cintura, por la rodilla, por el cuello...; pisando arenisca, arena rojiza, piedras, hoja muertas... Se oye un rumor que va creciendo a medida que avanzas. Al final entras en ella, es una especie de sala, de poza, oscura. De arriba de todo, a 46 metros, cae una cascada que crea una neblina de gotas pulverizdas que mojan todo. Y olas. Un paseo sin neopreno.

viernes, febrero 09, 2007

SENSACIONES



  • Dos tortugas se acercan a la hora del desayuno, son grandes, cerca de 50 centímetros de largo y casi 30 de ancho, si no te fijas puedes tropezar con ellas. Lo primero que sorprende es que van muy rápidas, les acerco un trozo de pan y con ese pico que parece muy duro, la más atrevida, lo muerde.


  • La botella de agua, medio vacia, se hincha a medida que subimos. Al final la destapo y un ligero silbido homegeneiza las presiones. Al cabo de unas horas, bajamos, la botella está chafada. La presion exterior es mayor que la de dentro.


  • La camiseta al secarse deja manchas blancas de sal. ¡Lo que he sudado!


  • El cementerio de iquitos donde en vez de cipreses hay palmeras y las tumbas están alicatadas como si fueran cocinas o lavabos.


  • Tengo una cucaracha en el lavabo del hotel, el hotel está bien pero supongo que en el trópico esta es más su casa que la mía. La he intentado atrapar y tirarla al inodoro. No lo he conseguido, ella se ha hecho la muerta poniendose patas arriba. Si mi querido karl von frisch las veía con buenos ojos; si he visto super cucarachas en restaurants de super lujo en hong kong (¿te acuerdas yuan?); si he visto a millones salir a mi encuentro en tan tan (¿te acuerdas sebas?) ¿Por qué esta aversion al pobre insecto? Así que la he puesto de nombre gregorio (no es por tu gato vuenozairez, es en homenaje a gregorio samsa). Le he dicho gregorio, no te cruces en mi camino y no habrá problemas. Ha movido las antenas, creo que me ha entendido.


  • Mascar caña de azucar (por 25 céntimos de euro tienes la mitad de la produccion peruana) en un taxi que te lleva de nauta a iquitos (la única carretera que les une) mientras el aire te golpea la cara y escuchas tristes canciones de amor de las reynas del criollismo (tal cual).


  • Comer zapotes, guabillas, ubos, camu camu... y otros frutos desconocidos, algunos dulces, otros ácidos, otros te faltan palabras para poder describirlos. Algunos das un mordisco y ya tienes bastante, otros te comerías todos pero la buena educación (al tener que compartirlos con los demás) te lo impide.


  • Olores de las plantas medicinales, al final de tanto machacar en la mano diferentes hojas ya no distingues ninguno, sin embargo, y a pesar de lavarte las manos un olor inconfundible a medicamento te sigue durante todo un día.


  • El arbol pomaroso (Syzygium malaccense) del que llueven estambres rosados.


  • La movilidad de la serpiente que se anuda en mi mano para no caerse. Su tacto, que sorprendentemente, no es desagradable, es suave aunque frío.


  • La mirada inteligente de un mono que me pide comida.


  • No recuerdo quien me regalo una libreta moleskine, pero ahora entiendo por que es la preferida por escritores viajeros. Es fenomenal para matar mosquitos.

sábado, septiembre 23, 2006

VER, OIR, OLER, TOCAR, GUSTAR EN CHINA (2)



  • Una fruta que es sabrosa y deja un gusto de frecura en la boca, parecido al melocoton y de carne blanca, cada vez que pregunto su nombre lo unico que consigo es que me bajen el precio.



  • Los altavoces automaticos que van pregonando la mercancia, aunque esta sea de un precario kiosco de diarios.



  • Los recogedores de las botellas de plastico. Gente mayor en la mayoria de los casos que espera a que te acabes el agua para recoger la botella, aplastarla y guardarla en un saco.



  • Un aleman, jovencito, pelando una granada en rodajas e intentando comersela.



  • La explosion de la rueda trasera pinchada del autobus donde viajamos, el olor a goma quemada ya que no para y mas olor al quemarse diez minutos mas tarde la segunda rueda.



  • El culo de los ninos pequenos, que no llevan ropa interior y llevan descosido el pantalon por detras, asi que cuando se agachan se les ve.



  • El dulce sabor del caqui de xian, pequeno y muy sabroso.



  • Los rios contaminados, la mayoria eutrofizados y algunos simplemente son cloacas. Uno al sur de sichuan, un rio inmenso para los parametros de un espanolito de secano, con sus riberas llenas de cemento, kilometros mas arriba hay una fabrica. Los de las ciudades son simplemente canales, sin riberas.



  • El sabor diferente del haagen dazs de vainilla con macadamia, y eso que me ha costado el cucurucho mas que la cena de ayer que incluyo dos mega platos y 630 ml de cerveza.



  • La inmensidad de pekin, 14 millones de habitantes y que solo hay tres lineas de metro. Cruzar la ciudad puede costar mas de dos horas. xi'an, 7 millones; chengdu, 4.1;. kunming, 5. Son ciudades sin medidas humanas. Ahora entiendo mas a yuan cuando se reia de aquel chiste. Cuando fue pujol a pekin y al hablar con el mandatario chino le suelta: som sis milions. El mandatario le responde: y en que hotel se alojan?



  • La gente comiendo a todas horas, en la calle, en un parque, en el tren...

martes, septiembre 19, 2006

SENTIR, PENSAR, RECORDAR.




  • Lo habia leido, pero me sigue sorprendiendo, la curiosidad sin inhibiciones. Se te acercan y miran por encima del hombro lo que estas escribiendo, aunque sepas que no entienden nada.



  • Atravesar una calle con siete carriles sin semaforo, donde nadie para sino que reduce la velocidad o cambia la direccion, requiere tener mucha confianza en uno mismo y mucha confianza en la humanidad. En la humanidad de los que conducen los coches.



  • El hotel donde estoy esta muy bien, limpio, barato, bien situado. Para ir a comprar mis deliciosos caquis o ir hasta este internet tengo que cruzar una calle de prostitutas. O tienen muchos sinonimos para designar lo mismo o mi vida sexual ha sido monotona.



  • La estacion oeste de pekin de tren es un edificio que podria salir de la descripcion de 1984 (orwell) o de Brazil (terry gilliam) grande, mazacote y aunque tenga color lo veo gris. Llevo un billete que he comprado donde solo reconozco la fecha y la hora, lo demas puede ser cualquier cosa. El vestibulo, inmenso, centenares de personas van en alguna direccion con paso seguro. Y yo buscando con ojos hambrientos de alguna I de informacion, de alguna letra que pueda traducir... No hay ninguna en ningun sitio. Parado, buscando mientras rios de gente parece saber a donde va.



  • La contaminacion de las ciudades, donde el transporte es basicamente de coches y autobuses (aparte de las manidas bicicletas) y que, para empeorar las cosas, cuando hace viento el polvo del desierto del oeste lo invade todo. Mucha gente lleva mascarillas. Miras al cielo desde una torre y a partir de cierta altura el azul es azul, mas abajo es gris. Dicen que van a plantar arboles para crear una cortina.



  • La habilidad de los jovenes en los cibercafes donde el juego de moda es crear la coreografia de unos munecos en un concurso de baile. Lo hacen a golpes de teclado, tremendos porrazos. De vez en cuando se conectan a un chat o al messenguer y se ven por las camaras web a otros jovenes, parecidos a ellos, en otro cibercafe.

miércoles, septiembre 13, 2006

VER, OIR, OLER, TOCAR, GUSTAR EN CHINA



  • Las cometas. Yo pensaba que necesitaban un viento fuerte para hacerlas volar, por lo visto no hace falta, con pequeños movimientos expertos las van haciendo subir, algunas alcanzan centenares de metros. Otras son luminosas y por la noche parecen extraños ovnis pasmados.


  • Un pastor (¿se deben llamar así?) de una cincuentena de gansos poco después del alba en Mongolia interior.


  • El sabor crujiente de la piel del pato laqueado.


  • El olor a incienso en el templo del lama. Tantos turistas como creyentes, y estos queman incienso a todos los budas que hay, incluido uno que mide casi 20 metros de alto. En un parque cercano a mi hotel por la mañana mujeres mayores haciendo taichi al compás de una especie de bolero chino.


  • Los escupitajos. Como dice Sebas son como el león de la metro Golding Mayer pero en ronco y gutural. La impresión al oír el carraspeo es que con la fuerza que utilizan podrán escupir un lapo con velocidad cercana a match 3 y acertar a una moneda de 1 céntimo a cinco metros de distancia. La verdad es que no. Se limitan a dejar caer el escupitajo. Y la fuerza de gravedad, que se ve que no tiene demasiados escrúpulos, se limita a hacer el resto.


  • El tacto de los manteles de restaurante baratos que asemejan seda pero que deben ser de plástico.


  • El sonsonete que utiliza los revisores de autobuses que debe de ser algo así como: venga, suban, suban, al fondo, al fondo... pero que a mi me suena como una extraña canción rap.


  • El sabor del jenjibre en muchas comidas y que aun no se si me encanta o me repele ese gusto a colonia.


  • Una ciclista con centenares de cajas pequeñas de bambú con un grillo cada una y casi todos sonando al mismo tiempo.


  • Hombres y mujeres cantando operas de Pekín en los parques para ellos mismos o para sus amigos sin importarles que los demás vean como cantan y bailan.


  • Los uniformes, mira que les gustan los uniformes, y hacer paraditas. Hasta los botones de mi hotel se ponen firmes y el que hace de coronel se pasea entre los tres y les va diciendo algo. Marcial, supongo.


  • Las tiendas de todo a cien aquí son de todo a dos yuan, unos 20 céntimos de euro. Y hay tantas cosas que se pueden comprar.