- Lo habia leido, pero me sigue sorprendiendo, la curiosidad sin inhibiciones. Se te acercan y miran por encima del hombro lo que estas escribiendo, aunque sepas que no entienden nada.
Atravesar una calle con siete carriles sin semaforo, donde nadie para sino que reduce la velocidad o cambia la direccion, requiere tener mucha confianza en uno mismo y mucha confianza en la humanidad. En la humanidad de los que conducen los coches.
El hotel donde estoy esta muy bien, limpio, barato, bien situado. Para ir a comprar mis deliciosos caquis o ir hasta este internet tengo que cruzar una calle de prostitutas. O tienen muchos sinonimos para designar lo mismo o mi vida sexual ha sido monotona.
La estacion oeste de pekin de tren es un edificio que podria salir de la descripcion de 1984 (orwell) o de Brazil (terry gilliam) grande, mazacote y aunque tenga color lo veo gris. Llevo un billete que he comprado donde solo reconozco la fecha y la hora, lo demas puede ser cualquier cosa. El vestibulo, inmenso, centenares de personas van en alguna direccion con paso seguro. Y yo buscando con ojos hambrientos de alguna I de informacion, de alguna letra que pueda traducir... No hay ninguna en ningun sitio. Parado, buscando mientras rios de gente parece saber a donde va.
La contaminacion de las ciudades, donde el transporte es basicamente de coches y autobuses (aparte de las manidas bicicletas) y que, para empeorar las cosas, cuando hace viento el polvo del desierto del oeste lo invade todo. Mucha gente lleva mascarillas. Miras al cielo desde una torre y a partir de cierta altura el azul es azul, mas abajo es gris. Dicen que van a plantar arboles para crear una cortina.
La habilidad de los jovenes en los cibercafes donde el juego de moda es crear la coreografia de unos munecos en un concurso de baile. Lo hacen a golpes de teclado, tremendos porrazos. De vez en cuando se conectan a un chat o al messenguer y se ven por las camaras web a otros jovenes, parecidos a ellos, en otro cibercafe.
martes, septiembre 19, 2006
SENTIR, PENSAR, RECORDAR.
domingo, septiembre 17, 2006
UN DIA DE TURISTA EN LA MURALLA CHINA
Suena el teléfono, me despierto sobresaltado, lo cojo y una voz femenina me dice algo que no entiendo. Le respondo que si, que ya bajo, y la voz me suelta una retahíla ininteligible. Me meto en la ducha, no funciona. Salgo del armario y me meto en la ducha. Son las 4'30 y he dormido 3 horas. He contratado un viaje organizado para ir a ver la gran muralla. Bajo, son las 4'50, la recepcionista y el de seguridad están durmiendo. Despierto a la primera, ella no me ha llamado y no entiende que le digo. Le muestro una foto de la gran muralla y llama por teléfono. Una voz aun más dormida me habla en un inglés que no entiendo. Me temo que he perdido el autocar. Baja gente. Empieza la excursión. Nos suben a un autobús, paramos en la plaza de Tianamen, por lo visto arrían la bandera. Las guías dicen que los soldaditos avanzan 108 pasos por minuto y 75 cm. en cada paso. Lo intento comprobar pero me descuento cada vez que llego a 50. Subimos al autobús, la guía, una chica joven pero con una alimentación inadecuada y faltada de ejercicio, habla y habla y habla durante todo el trayecto, no creo que se pueda hablar tanto tiempo sin juntar todo el conocimiento del mundo así que seguramente ha empezando contando algo sobre la muralla, después sobre su vida personal y ha acabado recitando la tabla de multiplicar. Cuando llega a la del 18 me duermo. Me despierto sobresaltado, ha callado. Esta bebiendo agua. Vuelve a la tabla y me vuelvo a dormir. Seguramente se debe a que en el chino cada silaba tiene 4 tonos diferentes (bueno, alguno mas, si no recuerdo mal, gracias a las interrogativas) con lo cual hasta la tabla de multiplicar es melosa. Llegamos a 70 km al noroeste de Pekín. Bajamos y subimos a la muralla. Hay dos atracciones, la muralla y yo. Muchos chinos se quieren hacer una foto a mi lado, no se si por mi atractivo o por mi exotismo, soy el único occidental a 5 km a la redonda excepto otro que va acompañado por una nativa. Al principio solo sonrío, después voy haciendo poses: risueño, enfadado, serio, encantador...
parezco a un político en plena precampaña. Como hay mucha cola para hacerse la foto conmigo todos se hacen fotos entre si, hay algunos que esperan hasta varios minutos hasta encontrar el encuadre adecuado. Y de los modelos no digamos, algunos/as son profesionales. Se oye en todas partes: yi, ar... san (uno, dos... tres) y foto. Volvemos a subir al autocar. No me acuerdo cual es y subo en todos. Cuando faltan solo tres por subirme encuentro el mío. La gente no dice nada pero se nota que me estaba esperando inquieta. La guía habla y me vuelvo a dormir. Vamos a ver las tumbas de los Ming, pero antes una parada en una gran tienda de jade. Mira que se pueden hacer cosas horribles con el jade. Igual que con el cristal de bohemia. Al subir al autobús me he acordado de la matricula, acaba en 27, solo me subo a unos treinta antes de dar con el dichoso autobús. Noto que permanece ese ambiente agridulce de inquietud. Antes que pueda dormirme bajamos a una gran tienda de comida, hay de todo, desde pato laqueado en bolsas herméticas hasta castañas, todas las cosas que me dan de probar gratis las como, y las encuentro todas magnificas. Esta vez me acuerdo de que el autobús es de color azul; tres números de la matricula: 327 y que el conductor lleva en el lateral un reloj de Snoopy. Solo tardo media hora en encontrarlo. La gente aplaude cuando subo. Arranca el autobús. Nos bajan en un restaurante, nos sentamos en mesas circulares de 10. Ponen comida en la mesa que no parece hecha por el mejor cocinero de Pekín, ni siquiera por el triguesimoquinto. Miran atentamente como me desenvuelvo con los palillos. Los dejo asombrados al ver como soy capaz de comer grano a grano el arroz. Pero al coger el tofu, maldito tofu, no consigo engancharlo, su textura y su forma rectangular me impiden atraparlo. Los 9 restantes comensales dejan de comer preocupados por mi tofu. Me dan consejos: que lo pinche, que coja así los palillos... pero no hay manera. Al final la joven que tengo enfrente se levanta me acerca el plato de tofu y me lo sirve en mi bol. Un suspiro de tranquilidad recorre la mesa. Yo, obcecado, intento coger otro trozo de tofu, los 9 comensales se levantan y se van. Cuando llego al autobús solo tardo un cuarto de hora en encontrarlo, oigo comentarios que traduzco como de reconocimiento. Habla la guía y me vuelvo a dormir sonando con un tofu monstruoso que intenta pincharme con un tenedor. Bajamos en las tumbas de la dinastía Ming, para resumir digamos que no es un nicho en Montjuich. Me quedo con que hay que cruzar todas las puertas con el pie izquierdo los hombres. Las mujeres con el pie derecho. También hay una tortuga de mármol inmensa y tiene una tabla de marmol igual de inmensa. Encima de todo hay cuatro dragones (supongo que Terry Pratcher saco de ahí su Mundo Disco). Si tocas la tortuga no tendrás enfermedades ni dolores. No hay ningún contrato firmado por notario que lo asegure, pero todos, incluido yo, tocamos la concha, la cabeza y lo que haga falta de la tortuga. Volvemos a subir al autobús, la guía me busca para que no me pierda, pero, increíblemente me pierdo al seguir a otra guía china que se parece a la primera. De todas maneras no llego muy tarde y la gente lo agradece. Duermo. ¿Qué debe contar la guía? Bajamos en una especie de consultorio de medicina tradicional china. Nos entran en un aula, hay unas mesas y unas sillas para consulta y las demás sillas en forma de U. Cuelgan unos posters de acupuntura y hay un muñeco apoyado contra la pared donde se le ven las líneas de energía. Una señorita agraciada que lleva una bata rosa pálido nos explica algo, o al menos lo intenta. Entra un doctor de unos 6o años , al menos lleva la bata blanca y tiene la apostura de doctor. Todos le aplauden, yo también. Él dice algo y nos
aplaude, volvemos a aplaudir. Hace un speech de 10 minutos, le hago una foto, la señorita de la bata rosa pálido me mira mucho, pero sin decirme nada, habré ligado? El de mi lado hace una foto, la señorita y el medico le pegan la bulla por hacer fotos. No había ligado. Entran dos doctores aun mas mayores, todos aplauden, yo no, tengo la cámara en la mano grabando un video. Por lo visto van a hacer un diagnostico gratuito, aunque luego pagas el tratamiento. Invitan a los dos únicos occidentales que estamos en la sala a que salgamos. Declinamos los dos la oferta. Yo ya he tocado la tortuga y con eso tengo bastante, pero salen mas voluntarios, les miran las manos y les hacen preguntas. Son dos ancianos venerables, ningún medico me ha cogido así las manos, con tanto cariño y tanta sabiduría. Al cabo de un rato cada paciente tiene un diagnostico y les rellenan unos papeles para que vaya recogerlos, una de las señoras no va, se sienta junto al grupo con el que venían y se ríen, el medico que le ha hecho el diagnostico muy digno recoge los papeles se levanta y se va. No hay más pacientes, se cierra la consulta. Subo al autobús en solo 5 minutos, también es verdad que en esta parada había menos autobuses en el parking. Se oye algún comentario en voz alta de aprobacion y se ven asentimientos con la cabeza. Vamos a ver la historia de la dinastía Ming, con figuras de tamaño real cuenta en unas treinta escenas los momentos cumbre desde su origen al ocaso de los Ming, los detalles y la magneficiencia son impresionantes: soldados heridos por flechas, violaciones de concubinas, reproducciones del interior del palacio mas reales que las que vi en la ciudad prohibida. Incluso hay una reproducción del salón imperial donde aparte de maniquíes hay personas disfrazadas, si pagas una cantidad te puedes disfrazar y hacer una foto. Nadie se hace la foto. Salimos todos. Subo al autobús cuando aun no se había sentado el ultimo pasajero, la gente aplaude y grita espontáneamente xipaja, xipaja, que significa España, España. Yo agradecido, tomo el micrófono de la guía y les digo las dos únicas cosas que se. La primera wo ae nimen (que los quiero) la gente se vuelve loca, y me aplaude mas que al medico. Después les digo la segunda palabra, juntan (gilipollas) la gente se mira una a otra porque parece que no entiende, lo vuelvo a repetir, con diferentes entonaciones en cada silaba y cada vez mas inseguro de si he hecho bien de decir lo que he dicho. Al final un par parece que lo entiende y se lo dicen a los demás. Es el despelote, la gente llora de risa, repitiéndolo. La guía me quita el micrófono de las manos y la gente la abuchea. Lo deja. Yo lo cojo y empiezo las tres primeras estrofas de fiel espada triunfadora, la única canción que conozco, la gente me abuchea y lo dejo. Después de todo tienen la misma sensibilidad musical que los de Terrassa. Subimos al autobús, de camino al hotel, no esta la guía y no consigo dormirme. Son las 15 horas, aun me queda el resto del día y me ha costado todo 26 euros.
parezco a un político en plena precampaña. Como hay mucha cola para hacerse la foto conmigo todos se hacen fotos entre si, hay algunos que esperan hasta varios minutos hasta encontrar el encuadre adecuado. Y de los modelos no digamos, algunos/as son profesionales. Se oye en todas partes: yi, ar... san (uno, dos... tres) y foto. Volvemos a subir al autocar. No me acuerdo cual es y subo en todos. Cuando faltan solo tres por subirme encuentro el mío. La gente no dice nada pero se nota que me estaba esperando inquieta. La guía habla y me vuelvo a dormir. Vamos a ver las tumbas de los Ming, pero antes una parada en una gran tienda de jade. Mira que se pueden hacer cosas horribles con el jade. Igual que con el cristal de bohemia. Al subir al autobús me he acordado de la matricula, acaba en 27, solo me subo a unos treinta antes de dar con el dichoso autobús. Noto que permanece ese ambiente agridulce de inquietud. Antes que pueda dormirme bajamos a una gran tienda de comida, hay de todo, desde pato laqueado en bolsas herméticas hasta castañas, todas las cosas que me dan de probar gratis las como, y las encuentro todas magnificas. Esta vez me acuerdo de que el autobús es de color azul; tres números de la matricula: 327 y que el conductor lleva en el lateral un reloj de Snoopy. Solo tardo media hora en encontrarlo. La gente aplaude cuando subo. Arranca el autobús. Nos bajan en un restaurante, nos sentamos en mesas circulares de 10. Ponen comida en la mesa que no parece hecha por el mejor cocinero de Pekín, ni siquiera por el triguesimoquinto. Miran atentamente como me desenvuelvo con los palillos. Los dejo asombrados al ver como soy capaz de comer grano a grano el arroz. Pero al coger el tofu, maldito tofu, no consigo engancharlo, su textura y su forma rectangular me impiden atraparlo. Los 9 restantes comensales dejan de comer preocupados por mi tofu. Me dan consejos: que lo pinche, que coja así los palillos... pero no hay manera. Al final la joven que tengo enfrente se levanta me acerca el plato de tofu y me lo sirve en mi bol. Un suspiro de tranquilidad recorre la mesa. Yo, obcecado, intento coger otro trozo de tofu, los 9 comensales se levantan y se van. Cuando llego al autobús solo tardo un cuarto de hora en encontrarlo, oigo comentarios que traduzco como de reconocimiento. Habla la guía y me vuelvo a dormir sonando con un tofu monstruoso que intenta pincharme con un tenedor. Bajamos en las tumbas de la dinastía Ming, para resumir digamos que no es un nicho en Montjuich. Me quedo con que hay que cruzar todas las puertas con el pie izquierdo los hombres. Las mujeres con el pie derecho. También hay una tortuga de mármol inmensa y tiene una tabla de marmol igual de inmensa. Encima de todo hay cuatro dragones (supongo que Terry Pratcher saco de ahí su Mundo Disco). Si tocas la tortuga no tendrás enfermedades ni dolores. No hay ningún contrato firmado por notario que lo asegure, pero todos, incluido yo, tocamos la concha, la cabeza y lo que haga falta de la tortuga. Volvemos a subir al autobús, la guía me busca para que no me pierda, pero, increíblemente me pierdo al seguir a otra guía china que se parece a la primera. De todas maneras no llego muy tarde y la gente lo agradece. Duermo. ¿Qué debe contar la guía? Bajamos en una especie de consultorio de medicina tradicional china. Nos entran en un aula, hay unas mesas y unas sillas para consulta y las demás sillas en forma de U. Cuelgan unos posters de acupuntura y hay un muñeco apoyado contra la pared donde se le ven las líneas de energía. Una señorita agraciada que lleva una bata rosa pálido nos explica algo, o al menos lo intenta. Entra un doctor de unos 6o años , al menos lleva la bata blanca y tiene la apostura de doctor. Todos le aplauden, yo también. Él dice algo y nos
aplaude, volvemos a aplaudir. Hace un speech de 10 minutos, le hago una foto, la señorita de la bata rosa pálido me mira mucho, pero sin decirme nada, habré ligado? El de mi lado hace una foto, la señorita y el medico le pegan la bulla por hacer fotos. No había ligado. Entran dos doctores aun mas mayores, todos aplauden, yo no, tengo la cámara en la mano grabando un video. Por lo visto van a hacer un diagnostico gratuito, aunque luego pagas el tratamiento. Invitan a los dos únicos occidentales que estamos en la sala a que salgamos. Declinamos los dos la oferta. Yo ya he tocado la tortuga y con eso tengo bastante, pero salen mas voluntarios, les miran las manos y les hacen preguntas. Son dos ancianos venerables, ningún medico me ha cogido así las manos, con tanto cariño y tanta sabiduría. Al cabo de un rato cada paciente tiene un diagnostico y les rellenan unos papeles para que vaya recogerlos, una de las señoras no va, se sienta junto al grupo con el que venían y se ríen, el medico que le ha hecho el diagnostico muy digno recoge los papeles se levanta y se va. No hay más pacientes, se cierra la consulta. Subo al autobús en solo 5 minutos, también es verdad que en esta parada había menos autobuses en el parking. Se oye algún comentario en voz alta de aprobacion y se ven asentimientos con la cabeza. Vamos a ver la historia de la dinastía Ming, con figuras de tamaño real cuenta en unas treinta escenas los momentos cumbre desde su origen al ocaso de los Ming, los detalles y la magneficiencia son impresionantes: soldados heridos por flechas, violaciones de concubinas, reproducciones del interior del palacio mas reales que las que vi en la ciudad prohibida. Incluso hay una reproducción del salón imperial donde aparte de maniquíes hay personas disfrazadas, si pagas una cantidad te puedes disfrazar y hacer una foto. Nadie se hace la foto. Salimos todos. Subo al autobús cuando aun no se había sentado el ultimo pasajero, la gente aplaude y grita espontáneamente xipaja, xipaja, que significa España, España. Yo agradecido, tomo el micrófono de la guía y les digo las dos únicas cosas que se. La primera wo ae nimen (que los quiero) la gente se vuelve loca, y me aplaude mas que al medico. Después les digo la segunda palabra, juntan (gilipollas) la gente se mira una a otra porque parece que no entiende, lo vuelvo a repetir, con diferentes entonaciones en cada silaba y cada vez mas inseguro de si he hecho bien de decir lo que he dicho. Al final un par parece que lo entiende y se lo dicen a los demás. Es el despelote, la gente llora de risa, repitiéndolo. La guía me quita el micrófono de las manos y la gente la abuchea. Lo deja. Yo lo cojo y empiezo las tres primeras estrofas de fiel espada triunfadora, la única canción que conozco, la gente me abuchea y lo dejo. Después de todo tienen la misma sensibilidad musical que los de Terrassa. Subimos al autobús, de camino al hotel, no esta la guía y no consigo dormirme. Son las 15 horas, aun me queda el resto del día y me ha costado todo 26 euros.
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2) RELLENAR LOS DATOS de la página ‘1. Crear una cuenta’ y luego pulsar ‘Continuar’. (“Nombre de usuario” y “Contraseña” sirven para identificarse en blogger. “Mostrar nombre” es el texto que aparecerá sobre nuestro comentario). [Blogger tiene millones de usuarios, así que hay que pensar un “nombre de usuario” lo más extravagante posible. Si ese nombre ya existiese, el programa nos obligará a introducir uno distinto.]
3) Como no se va a crear un blog propio, terminaremos el proceso cerrando la ventana titulada ‘2. Asigne un nombre a su blog’ (haciendo clic en la cruz superior derecha, a saco).
4) Ya podemos publicar nuestros comentarios. Entramos al post que nos interese comentar, como hemos hecho en 1). Bajo el cajetín para escribir texto deberá aparecer un rótulo indicando “Está publicando como: “Nuestro nombre”. (Si no es así, o para sucesivas ocasiones, debemos introducir nuestro “Nombre de usuario” y “Contraseña” en las casillas al efecto).
5) ESCRIBIMOS EL COMENTARIO en el cajetín de texto y pulsamos el botón “Acceder y Publicar”. Tenemos la posibilidad de echar un vistazo al resultado antes de publicar (luego ya será imposible corregir nada) con el botón “Vista previa”.
6) Si nos arrepentimos de lo escrito siempre podremos suprimir nuestro comentario pulsando un símbolo de papelera que aparece al final del texto.
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sábado, septiembre 16, 2006

Paspartout, marilo, flix... alguien que sepa como se introducen los comentarios, que lo haga publico, que la gente no lo consigue, y yo desde este pais donde en vez de letras tienen dibujos, no consigo encontrar las instrucciones.
desde xian, recuerdos de los guerreros, no son tan fieros como parecen.
jueves, septiembre 14, 2006
CONFLICTOS LINGÜÍSTICOS
Cuando estaba en Alemania decía thank you, después en Polonia agradecía automáticamente danke; en Rusia no podia evitarlo pero respondía dziekujemy y ahora aún digo spasiva en China. Pero ya empiezo a utilizar el xie xie. ¿Llegaré a dar las gracias en el idioma que corresponde al país?
miércoles, septiembre 13, 2006
VER, OIR, OLER, TOCAR, GUSTAR EN CHINA
- Las cometas. Yo pensaba que necesitaban un viento fuerte para hacerlas volar, por lo visto no hace falta, con pequeños movimientos expertos las van haciendo subir, algunas alcanzan centenares de metros. Otras son luminosas y por la noche parecen extraños ovnis pasmados.
- Un pastor (¿se deben llamar así?) de una cincuentena de gansos poco después del alba en Mongolia interior.
- El sabor crujiente de la piel del pato laqueado.
- El olor a incienso en el templo del lama. Tantos turistas como creyentes, y estos queman incienso a todos los budas que hay, incluido uno que mide casi 20 metros de alto. En un parque cercano a mi hotel por la mañana mujeres mayores haciendo taichi al compás de una especie de bolero chino.
- Los escupitajos. Como dice Sebas son como el león de la metro
Golding Mayer pero en ronco y gutural. La impresión al oír el carraspeo es que con la fuerza que utilizan podrán escupir un lapo con velocidad cercana a match 3 y acertar a una moneda de 1 céntimo a cinco metros de distancia. La verdad es que no. Se limitan a dejar caer el escupitajo. Y la fuerza de gravedad, que se ve que no tiene demasiados escrúpulos, se limita a hacer el resto. - El tacto de los manteles de restaurante baratos que asemejan seda pero que deben ser de plástico.
- El sonsonete que utiliza los revisores de autobuses que debe de ser algo así como: venga, suban, suban, al fondo, al fondo... pero que a mi me suena como una extraña canción rap.
- El sabor del jenjibre en muchas comidas y que aun no se si me encanta o me repele ese gusto a colonia.
- Una ciclista con centenares de cajas pequeñas de bambú con un grillo cada una y casi todos sonando al mismo tiempo.
- Hombres y mujeres cantando operas de Pekín en los parques para ellos mismos o para sus amigos sin importarles que los demás vean como cantan y bailan.
- Los uniformes, mira que les gustan los uniformes, y hacer paraditas. Hasta los botones de mi hotel se ponen firmes y el que hace de coronel se pasea entre los tres y les va diciendo algo. Marcial, supongo.
- Las tiendas de todo a cien aquí son de todo a dos yuan, unos 20 céntimos de euro. Y hay tantas cosas que se pueden comprar.
lunes, septiembre 11, 2006
EL TRANSPORTE PUBLICO EN PEKIN
He de llegar a la calle Liangmaqiao Lu, según la guía encontrare unos libros que ando buscando. Subo en el autobús 705 en la calle Jingsong Lu. Estamos apretujados, supongo que la mayoría de pekineses han venido a saludarme, yo les sonrío pero ellos hacen como si no me conocieran. En la siguiente parada, inexplicablemente, sube el resto de la población pequinesa que ese día no trabaja. A pesar de todo controlo mi cartera, no sea que algún espabilado quiera aprovecharse del contacto. Giramos por la Dongsanhua Zhonhou. En la siguiente parada bajan tres personas pero sube la mayoría de la población de la provincia de Sichuan. No cabemos, estamos tan juntos uno al lado del otro que me podrían quitar la cartera y hasta el bazo y no lo notaria. Es admirable la tecnología china de construcción de autobuses. Antes de llegar a la siguiente parada noto alborozado que dos personas delante mío mueven músculos de la cara indicando que quieren bajar. Mediante mímica facial les hago saber que les he entendido y que les dejare pasar en el momento adecuado. Bajan, con muchas dificultades, pero bajan. Pero suben en cambio al completo, menos los familiares gravemente enfermos, la provincia de Guanxi. ¿Será un experimento para intentar llegar a la fusión nuclear con humanos? La densidad debe estar cercana al momento en que se colapsan los átomos. De momento seguimos aguantando, aun quedaba un espacio entre la piel y los huesos. Uno de los que están sentados hace un movimiento. Los 250.000 que estamos al lado atisbamos una ligera esperanza. Pero es vana, simplemente ha cambiado de posición. Aunque quisiera seria imposible atravesar esa muralla humana que formamos. Debe esperar resignado a que suceda un milagro. Sigue habiendo paradas, ahora estamos en Dongsanhua Beilu, la gente sube pero yo ya no miro. Estamos tan acoplados que cuando uno expira el de al lado inspira para aprovechar el espacio. Con la ultima parada noto algo extraño, tengo la sensación de notar lo que el otro esta pensando, mejor dicho, estoy pensando lo que piensa él. Poco a poco pero abrumadoramente, por un proceso que no conozco, entro en los pensamientos de los que me rodean, incluso los más secretos (la verdad es que excepto detalles que no voy a revelar es lo mismo que en todas partes, aunque a mi nunca se me habría ocurrido hacerlo con mi pareja junto a una escalera de tijeras, unas botas de pescador y un cepillo de dientes). Me doy cuenta de que por esa regla de tres también están viendo lo que intento esconder, pero una sensación de globalidad impide preocuparme. La integración es tan óptima que cuando me falta aire uno de los del extremo exterior inspira un poco más y así, atravesando pieles y ropas me llega ese aire que necesito. Noto también como voy teniendo conocimientos que antes no tenia, por ejemplo me vuelvo un experto en cerámica Quing (1644-1911), en papiroflexia y en la cría de gusanos de seda . Si quiero mover una ceja igual la mueve alguien que esta detrás mío a tres metros de distancia y al que nunca he visto, pero se quien es: el señor Wang, apenado porque su única hija de 27 años esta mal casada; de la misma manera noto como de mi boca salen sonidos que antes era incapaz de producir. Incluso noto como me crecen los músculos del carraspeo. De repente, el grupo de Jilin empieza a inquietarse, en la próxima parada bajan. El duelo producido por la despedida es tan grande que no lo puedo describir. Es tan rápido y tan duro despedirse de 453.521 personas a las que conozco como a mi mismo. Pierdo el conocimiento.Abro los ojos en la calle. Un joven con gafas metálicas oscuras me dice algo que empiezo a no entender. Se deshace el círculo de curiosos. Con el brazo y la mano aun entumecidos busco y encuentro la cartera. Y el bazo.
VERSIÓN DÉCIMA (Y DE MOMENTO ÚLTIMA)
El transiberiano rompe cualquier experiencia anterior. Preso en un espacio limitado te hace libre de tener que hacer nada. La monotonía del paisaje te hace recordar otros paisajes, otras situaciones... No es una experiencia exterior como hacer parapente o subirse a una montaña, es una experiencia interior. Por eso puede darse el caso de personas que lo encuentren aburrido y otras apasionante.
VERSIÓN NOVENA
El transiberiano es color.
A principios de septiembre ya ha llegado el inicio del otoño. Amarillean las hojas de los abedules y contrasta el blanco de su tronco con el verde de las piceas, el naranja oscuro de los pinos, el rojo fuerte de los frutos de los serbales y el púrpura de los epilobios. Y el cielo gris azulado.
A principios de septiembre ya ha llegado el inicio del otoño. Amarillean las hojas de los abedules y contrasta el blanco de su tronco con el verde de las piceas, el naranja oscuro de los pinos, el rojo fuerte de los frutos de los serbales y el púrpura de los epilobios. Y el cielo gris azulado.
domingo, septiembre 10, 2006
VERSIÓN OCTAVA
Siberia es extensa, realmente extensa, cuando el sol se pone en los Urales sale en Kamchatka, que a parte de una región del Risk es una península oriental. Así como hubo una carrera hacia el oeste americano también hubo una carrera hacia el este buscando recursos, materias primas, huyendo de la ortodoxia imperante. Igual de épico que lo de John Wayne pero menos conocido al menos para Holliwood. Amén de ser un lugar idílico para llevar a los disidentes molestos. Imprescindible para introducirse: En Siberia del alegría de la huerta Colin thubron.
VERSIÓN SÉPTIMA
El transiberiano es una experiencia temporal. El tiempo deja de tener sentido, no notas diferencia en que sea lunes o sábado, y tampoco te sitúas en el a lo largo de la jornada. Cada día que pasas cambias de huso horario, y si un día te levantas a las 8 al cabo de unos días a las 3 de la mañana ya ha salido el sol. Porque además el horario sigue siendo el de Moscú, tanto el que marca dentro del tren (las paradas) como en las estaciones. Para más inri cuando llegas a china el horario que vale es el de Pekín, con lo que vuelves a cambiar el horario. Solo son siete días, pero no podrías jurarlo.
sábado, septiembre 09, 2006
VERSIÓN SEXTA
CONSEJOS DEL BUEN VIAJERO EN EL TRANSIBERIANO
- Lleva bolsitas de té o de sopas preparadas, como hay un samovar podrás disfrutar de ello cuando quieras.
- Lleva obsequios de tu país, la gente te invita continuamente y te regala cosas, así podrás devolver, en parte, sus presentes.
- La gente en el transiberiano va en pijama o en chándal, no desentones, búscate una indumentaria adecuada. Las zapatillas de andar por casa es de lo más in.
- Llévate el libro que nunca has tenido tiempo de leer, también es recomendable la poesía, es el tempo adecuado para leer poesía.
- Incorpora un diccionario de ruso y/o chino. Tendrás tiempo de hablar la lengua de Chejov y de Confucio (es un mito inventado por las academias de inglés que este idioma se habla en todo el mundo).
- Llévate unas cartas o similar para cuando no quieras mirar el paisaje, leer, hablar... el backgamon es lo que se lleva más.
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Consejos e informaciones,
Transiberiano
VERSIÓN QUINTA

Yo ya había venido por Siberia,
hace años, tenia unos 14... Fué a través de un libro.
No se tiene ninguna noticia del traidor Iván Ogareff ?
-Ninguna -respondió el general Kissoff-. El jefe de policía no está seguro de si ha atravesado o no la frontera.
-Que se transmitan inmediatamente sus señas a Nijni-Novgorod, Perm, Ekaterinburgo, Kassimow, Tiumen, Ichim, Omsk, Elamsk, Kolivan, Tomsk y a todas las estaciones telegráficas con las que todavía mantenemos comunicación!
-Las órdenes de Vuestra Majestad serán ejecutadas al instante -respondió el general Kissoff.
Un solo sistema de comunicaciones, el telegráfico, une los límites este y oeste de Siberia, a través de un cable que mide más de ocho mil verstas de longitud (8.536 kilómetros). Más allá de los Urales pasa por Ekaterinburgo, Kassimow, Ichim, Tiumen, Omsk, Elamsk, KoliVan, Tomsk, Krasnoiarsk, Nijni-Udinsk, Irkutsk, Verkne-Nertschink, Strelink, Albacine, Blagowstensk, Radde, Orlomskaya, Alexandrowskoe y Nikolaevsk. Cada palabra transmitida de uno a otro extremo del cable vale seis rublos y diecinueve kopeks. De Irkutsk parte un ramal de línea que va hasta Kiatka, en la frontera mongol y, desde allí, a treinta kopeks por palabra, se transmiten telegramas a Pekín en catorce días.
Cuando Miguel Strogoff llegó a las orillas del Irtyche, Ivan Ogareff era ya dueño de Omsk y estrechaba el cerco de la ciudad alta ya que tenía prisa por reunirse en Tomsk con el grueso de las fuerzas tártaras, que acababan de concentrarse allí.
Tomsk, en efecto, había sido tomada por Féofar-Khan hacía varios días, y desde allí, los invasores, dueños ya de la Siberia central, debían marchar sobre Irkutsk.
Esta ciudad era el verdadero objetivo de Ivan Ogareff.
Recuerdo pocas cosas de aquel viaje junto a Miguel Strogoff.Aprendí algunas cosas, como los nombres de algunas ciudades Omsk, Irkutsk... la cantidad de verstas que tenían que recorrer el protagonista y que, aunque un hombre no debe llorar, si lo hace justo antes de que te vayan a quemar los ojos, eso puede salvarte la vista.
(En la foto la estación de Irkutsk)
PERSONAJES
Laurent, 29 años francés y de padre antillano. Es mulato de piel rica. Cuando habla mueve los brazos como si bailara. Las moscovitas le dicen ¡Hi! en la plaza roja, y le miran y remiran en los bares: de la cabeza a los pies, de los pies a la cabeza. ¡Ay! como suspiran las moscovitas cuando lo ven pasar. Pero se va a Finlandia, o a suecia o a noruega, a trabajar en lo que haga falta, de camarero por ejemplo para ganar dineros e irse luego a viajar por el mundo entero. Contrapunto: también se fija en el la policía y le detiene y le pide los papeles (¿será por su piel oscura o serán los celos?). Su record es 3 veces en 6 horas. Sharjana, como sus rasgos son chinos: braquicéfala, cara ancha, ojos rasgados, nariz casi inexistente... me dirigí a ella en ese idioma, no me entendida, es rusa. Es la única que me entiende cuando le leo frases hechas de mi libro: el ruso de viaje. Es menuda, y tiene dos coletas a los lados que le dan un aspecto infantil. Al segundo día ya me abrazaba delante de sus padres (dos seres grandes, orondos y fofos) y a pesar de que no la entendía (problemas de la dichosa torre de babel) estoy seguro que me decía que me quería. Uno es como es. No es que no le vea defectos, los tiene, por ejemplo cuando no consigue una cosa cierra los ojos y abre la boca, y chilla. Quizás es debido a su edad: 4 años. Si levanto la vista la veo mirándome en la puerta de mi compartimiento preparada para jugar. La señora Hao viaja con su marido. Es señora desde que se caso, tiene 32 años y una hija de 10. Es bajita, de complexión robusta, compacta, aunque diría que de carnes recias; es un presuponer. Viajamos juntos 6 días y 6 noches y a pesar de ello sé poco más de lo que sabía en las primeras horas de conocerla: es una mujer prudente, cariñosa, feliz con su familia, en paz con el mundo y consigo misma. Es la nueva generación de chinos, tienen una tienda en Harbin. El marido debe ser el que hace las tropelías económicas pero ella es la que lleva el dinero. También es capaz de picardías. Un día mientras leo la Iliada observo extrañado que ella lee un diario, pero que tiene un movimiento rítmico y constante con su brazo derecho. Al lado esta su marido al que no veo porque me lo oculta la mesa. Como se mas por viejo que por diablo salgo del compartimiento. Ella sonríe apretando los labios. El ultimo día busca en mi diccionario, señala la palabra divertido y me señala con el dedo índice.
VERSION CUARTA
DATOS QUE A UNO LE COSTÓ ENCONTRAR ANTES DE SUBIR AL TRANSIBERIANO.- El transiberiano no es un tren de lujo ni un tren para turistas, es un tren normal que utiliza la gente para desplazarse.
- El transiberiano como tal no existe. Hay tres trenes que recorren Siberia. El rossiya que va de Moscú a Vladivostok de 9298 km. El bostoc (o transmanchuriano) que va a Pekín, de 9004 km y el transmongoliano que va también a Pekín atajando por Mongolia, de 7661 km. Todo el mundo aconseja estos dos últimos, ya que a nadie se le ha perdido nada en vladivostok.
- El bostok tarda una semana en llegar a su destino.
- Tiene una cincuentena de paradas, la mitad aproximadamente de 20 minutos.
- El billete, en segunda clase que corresponde a un compartimiento de 4 literas, es de unos 230 euros.
- Tiene un restaurante que no es caro y no es malo, lo que sucede es que tienes la sensación de que comes lo que no te has comido el día anterior.
- En las paradas hay legiones de señoras que ofrecen comida que han hecho en su casa, así como pescados ahumados, fruta y todo tipo de comida y bebida envasada.
- En todo vagón hay un samovar que te provee gratuitamente de agua caliente y un grifo de agua fresca.
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viernes, septiembre 08, 2006
VERSIÓN TERCERA

COSAS QUE SE PUEDEN HACER EN EL TRANSIBERIANO
- Mirar el paisaje.
- Leer La Iliada.
- Mantener una animada conversación en ruso utilizando para cada palabra un diccionario ruso/español.
- Contar abedules.
- Mirar el paisaje.
- Mantener una animada conversación en chino utilizando para cada palabra un diccionario chino/español.
- Dormitar.
- Hacer fotos del paisaje.
- Beber un té con sabor a vainilla.
- Leer un libro en inglés sin dominar el idioma con un diccionario al lado.
- Echar una cabezadita.
- Contar abedules cada 100 metros y comprobar si 100 km antes habia más o menos.
- Traducir del ruso, con el diccionario, la normativa que rige para el transporte de ferrocaril.
- Calcular que hora es en Barcelona, Pekín, Kuala Lumpur y Buenos Aires.
- Beber un té dargeling.
- Hacer videos del paisaje.
- Contar abedules y comprobar si siguen creciendo o decreciendo.
- Calcular si un tren sale de Pekín, otro de Harbin y otro de Ulan Ude, a la misma hora y si todos llevamos la misma velocidad, ¿en que punto del trayecto nos encontraremos?
- Escribir una carta a los amigos.
- Comprobar si algún chino del vagón es capaz de repetir: El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramon Rodríguez se lo ha cortado.
- Escribir una carta a los enemigos.
- Intentar buscar el adjetivo mas preciso para designar la tonalidad rojiza del Sorbus agropecuaria que hemos pasado hace 300 km.
- Intentar que algun chino diga perro, rabo y Ramón.
- Intentar recordar los 10 mandamientos, el padrenuestro y el avemaría
- Escribir una carta a los desconocidos
- Traducir las cartas a los amigos en cirílico
- Releer La Iliada
- Hablar con un ruso haciendote pasar por andorrano y hablando sólo en catalán
- Ensenar a una niña rusa Cargol treu banya.
- Contar pinos (para variar).
- Beber té de Ceilan.
- Calcular la hora en Los Angeles, Tokio, Manila y Casteldefells
- Enseñar a una niña china a entonar Fiel espada triunfadora
- Memorizar los 15.600 hexámetros de La Iliada
- Recordar que existe algo llamado avión que acorta el tiempo de desplazamiento entre un lugar y otro.
- Que un ruso te enseñe canciones infantiles
- Hacer un listado de cosas que se pueden hacer en el transiberiano.
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jueves, septiembre 07, 2006
EN EL TRANSIBERIANO
Aparenta unos veinti alguno pero tiene 32. De lejos y de cerca parece un modelo de Calvin Klein: alto, delgado, espaldas interminables, ojos grises, rubio y liso con un flequillo juvenil, labios carnosos y sonrosados... ¿Veis como parece un modelo de Calvin Klein? Se llama Oleg y va acompañado de sus dos hijas de 9 y 3 años. Vienen de pasar las vacaciones en el mar Negro y vuelven a su ciudad en mitad de la siberia entre abedules y la nada. Las niñas, sin mucho mejor que hacer, pasan el tiempo corriendo y saltando por el vagón. La verdad es que tampoco hay muchas más alternativas. Bueno, si, acosar al padre. Este muestra unas bolsas oscuras bajos los ojos. Se muestra tranquilo y paciente con ellas incluso les canta canciones, como la del herrero que pone herraduras al caballo, al tiempo que les masajea los pies: Kui kui/ chi bato/ badai bab /malatok/ niet badash/ malatka/ niet kuju/ shibaka. Eso, dice, las tranquiliza. No quiero desanirmarle pero yo probaría tranxilium en vena. No habla inglés ni yo ruso así que vamos palabra por palabra hilvanando conversaciones. No hay prisas, es el transiberiano. Me invita a comer galletas, pasteles, té, chocolate, bebidas diversas. Aprendo a comer poco a poco, para que no me ofrezca más. Mi hambre es menor que su hospitalidad.
miércoles, septiembre 06, 2006
VERSIÓN PRIMERA SOBRE EL TRANSIBERIANO
He bajado del transiberiano. Llevo 5 días y aún me quedan un par. Tengo 6 horas mientras la burocracia hace los papeles entre Rusia y China. Tenía mono de internet y de saber que pasaba en el resto del mundo. Passpartout, Mari Carmen y Yuan os necesito ya en Pekín.
VERSION 1
"La experiencia del ferrocarril transiberiano es de belleza monástica: en el exterior del tren que corre a toda velocidad se ven, durante el día, abedules y colinas ondulantes y cuando cae la oscuridad absoluta de la noche, percibes mas abedules y mas colinas ondulantes... Semejaba un empapelado, el tipo de empapelado tan simple y repetitivo que miras las arrugas en lugar del dibujo."
"Todas las jornadas son iguales en el transiberiano, ese es uno de sus aspectos tranquilizadores. En si mismo no resulta interesante, razón por la cual es tan placentero ir de pasajero y resulta tan enloquecedor escribir sobre ese trayecto. No hay nada de lo que escribir. Ese tren no es un tema sino un acontecimiento. Es como ir en un trasatlántico: el viaje sólido y constante, la igualdad de la panorámica."
"La experiencia del ferrocarril transiberiano es de belleza monástica: en el exterior del tren que corre a toda velocidad se ven, durante el día, abedules y colinas ondulantes y cuando cae la oscuridad absoluta de la noche, percibes mas abedules y mas colinas ondulantes... Semejaba un empapelado, el tipo de empapelado tan simple y repetitivo que miras las arrugas en lugar del dibujo."
"Todas las jornadas son iguales en el transiberiano, ese es uno de sus aspectos tranquilizadores. En si mismo no resulta interesante, razón por la cual es tan placentero ir de pasajero y resulta tan enloquecedor escribir sobre ese trayecto. No hay nada de lo que escribir. Ese tren no es un tema sino un acontecimiento. Es como ir en un trasatlántico: el viaje sólido y constante, la igualdad de la panorámica."
En el gallo de hierro. Paul Theroux.
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