Quiero ser informado de todo lo que ocurre
al más alto nivel
Quiero ver a la gente uno por uno
Quiero que me amnistíen por todo lo que pienso hacer
de ahora en adelante
Quiero entrar en los cines sin pagar
Quiero que una persona de fiar escoja mis camisas
y nunca se equivoque
Quiero un informe sobre el comportamiento sexual
de los sexólogos
Quiero que los cocineros no sean obscenos
Quiero que ordenen llevar camisa azul a todos
los que en su día la llevaron
Quiero que no me den gato por liebre
Quiero que el socialismo vaya sin más
directamente al grano
Quiero aprender inglés en 15 días
Quiero saber con precisión exacta la verdadera
forma del Universo
Quiero que los croissants siempre estén calentitos
y sabrosos
Quiero misas de culo y en latín
Quiero saber si el papel higiénico de la Real Academia
limpia fija y da esplendor
Quiero ser la Madre Abadesa
Quiero que se prohíban los canalones y la plusvalía
Quiero que el Imperio Romano no siga decayendo
de este modo
Quiero que fichen a la policía
Quiero comer Potitos Bledine
Quiero el control de natalidad con carácter retroactivo
Quiero que se sepa que el Presidente de U.S.A. barre
para su casa de una manera descarada
Quiero amor
Quiero lanzarme en plancha y rematar marcando
el sexto gol al Real Madrid
Quiero que Manolo no se quede calvo
Quiero saber si alguien me está robando los calzoncillos
Quiero entablar un Juicio
Quiero volver a merendar en la terraza con mis primas
y Tía Catalina
Quiero que me homologuen en Ohio
Quiero que alguien me nombre su Delegado en el Exterior
Quiero que Reus sea puerto de mar
Quiero que me devuelvan la gabardina que me quitaron
el 17 de Noviembre de 1949 en el Cine Carretas
Quiero que Dios exista
Quiero que los Catedráticos de estética no sean tan feos
Quiero ser de derechas
Quiero jugar al mus
Quiero que no menoscaben mi integridad
Quiero tener aparcamiento reservado dondequiera que vaya
Quiero bailar rock
Quiero que le salga un sarpullido al Santo Padre
Quiero una mantita en la barriga a la hora de la siesta
Quiero que se firmen todos los acuerdos
Quiero destituir a Bing Crosby de un modo fulminante
Quiero fugarme con la morterada
Quiero comer centollo con Julia y con la Ton
Quiero triunfar como una bestia
Quiero que no se me invite otra vez a disolverme
pacíficamente
Quiero que emplumen a San Valentín
Quiero que Cataluña llegue hasta el Tirol
Quiero un felpudo igual que el del vecino
Quiero considerar seriamente la posibilidad de que
me expulsen de cualquier país
Quiero unas garantías mínimas
Quiero que se suprima la circulación periférica
Quiero que en las cajas de quesitos hayan más quesitos
Quiero a las Islas Filipinas
Quiero que se eliminen las condiciones objetivas ya que
por culpa de ellas todo sale mal
Quiero que no tiren más a nuestras mujeres
Quiero tirarme a alguien
Quiero controlar el gasto Público partida por partida
Quiero ser bueno
Quiero que se me paguen daños y perjuicios
Quiero que cada pueblo tenga el gobierno que no se merezca
Quiero que no me avergüencen más en las autopistas
Quiero que no haya clase obrera
Quiero que trasladen las Fallas de Valencia
Quiero que no vuelvan los buenos tiempos
Quiero revolcarme en la alfombra del Hotel des Templaires
Quiero ser hábilmente interrogado para cantarlo todo
a la primera friega
Quiero sardinas en escabeche y pan tostado con aceite y sal
Quiero ascender por méritos de guerra
Quiero que se me incapacite legalmente para no ser ya nunca
responsable de nada
Quiero que no me maten la ilusión
Quiero que no vuelvan a salir goteras en el techo
Quiero que todo el mundo cobre más
Quiero que no se me hinche la barriga
Quiero que me convenzan
Quiero un poco de caridad cristiana
Quiero que todos pasen por el aro
Quiero un nuevo cepillo de dientes
Quiero todo esto
yo no puedo seguir viviendo así:
es una decisión irrevocable.
José Agustín Goytisolo Sobre las circunstancias (1983)
Después de leer este poema yo también hice mi listado
otro día igual lo pongo
os animo que hagáis lo mismo, aunque solo sean para vuestros ojos.
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lunes, noviembre 26, 2007
domingo, septiembre 17, 2006
UN DIA DE TURISTA EN LA MURALLA CHINA
Suena el teléfono, me despierto sobresaltado, lo cojo y una voz femenina me dice algo que no entiendo. Le respondo que si, que ya bajo, y la voz me suelta una retahíla ininteligible. Me meto en la ducha, no funciona. Salgo del armario y me meto en la ducha. Son las 4'30 y he dormido 3 horas. He contratado un viaje organizado para ir a ver la gran muralla. Bajo, son las 4'50, la recepcionista y el de seguridad están durmiendo. Despierto a la primera, ella no me ha llamado y no entiende que le digo. Le muestro una foto de la gran muralla y llama por teléfono. Una voz aun más dormida me habla en un inglés que no entiendo. Me temo que he perdido el autocar. Baja gente. Empieza la excursión. Nos suben a un autobús, paramos en la plaza de Tianamen, por lo visto arrían la bandera. Las guías dicen que los soldaditos avanzan 108 pasos por minuto y 75 cm. en cada paso. Lo intento comprobar pero me descuento cada vez que llego a 50. Subimos al autobús, la guía, una chica joven pero con una alimentación inadecuada y faltada de ejercicio, habla y habla y habla durante todo el trayecto, no creo que se pueda hablar tanto tiempo sin juntar todo el conocimiento del mundo así que seguramente ha empezando contando algo sobre la muralla, después sobre su vida personal y ha acabado recitando la tabla de multiplicar. Cuando llega a la del 18 me duermo. Me despierto sobresaltado, ha callado. Esta bebiendo agua. Vuelve a la tabla y me vuelvo a dormir. Seguramente se debe a que en el chino cada silaba tiene 4 tonos diferentes (bueno, alguno mas, si no recuerdo mal, gracias a las interrogativas) con lo cual hasta la tabla de multiplicar es melosa. Llegamos a 70 km al noroeste de Pekín. Bajamos y subimos a la muralla. Hay dos atracciones, la muralla y yo. Muchos chinos se quieren hacer una foto a mi lado, no se si por mi atractivo o por mi exotismo, soy el único occidental a 5 km a la redonda excepto otro que va acompañado por una nativa. Al principio solo sonrío, después voy haciendo poses: risueño, enfadado, serio, encantador...
parezco a un político en plena precampaña. Como hay mucha cola para hacerse la foto conmigo todos se hacen fotos entre si, hay algunos que esperan hasta varios minutos hasta encontrar el encuadre adecuado. Y de los modelos no digamos, algunos/as son profesionales. Se oye en todas partes: yi, ar... san (uno, dos... tres) y foto. Volvemos a subir al autocar. No me acuerdo cual es y subo en todos. Cuando faltan solo tres por subirme encuentro el mío. La gente no dice nada pero se nota que me estaba esperando inquieta. La guía habla y me vuelvo a dormir. Vamos a ver las tumbas de los Ming, pero antes una parada en una gran tienda de jade. Mira que se pueden hacer cosas horribles con el jade. Igual que con el cristal de bohemia. Al subir al autobús me he acordado de la matricula, acaba en 27, solo me subo a unos treinta antes de dar con el dichoso autobús. Noto que permanece ese ambiente agridulce de inquietud. Antes que pueda dormirme bajamos a una gran tienda de comida, hay de todo, desde pato laqueado en bolsas herméticas hasta castañas, todas las cosas que me dan de probar gratis las como, y las encuentro todas magnificas. Esta vez me acuerdo de que el autobús es de color azul; tres números de la matricula: 327 y que el conductor lleva en el lateral un reloj de Snoopy. Solo tardo media hora en encontrarlo. La gente aplaude cuando subo. Arranca el autobús. Nos bajan en un restaurante, nos sentamos en mesas circulares de 10. Ponen comida en la mesa que no parece hecha por el mejor cocinero de Pekín, ni siquiera por el triguesimoquinto. Miran atentamente como me desenvuelvo con los palillos. Los dejo asombrados al ver como soy capaz de comer grano a grano el arroz. Pero al coger el tofu, maldito tofu, no consigo engancharlo, su textura y su forma rectangular me impiden atraparlo. Los 9 restantes comensales dejan de comer preocupados por mi tofu. Me dan consejos: que lo pinche, que coja así los palillos... pero no hay manera. Al final la joven que tengo enfrente se levanta me acerca el plato de tofu y me lo sirve en mi bol. Un suspiro de tranquilidad recorre la mesa. Yo, obcecado, intento coger otro trozo de tofu, los 9 comensales se levantan y se van. Cuando llego al autobús solo tardo un cuarto de hora en encontrarlo, oigo comentarios que traduzco como de reconocimiento. Habla la guía y me vuelvo a dormir sonando con un tofu monstruoso que intenta pincharme con un tenedor. Bajamos en las tumbas de la dinastía Ming, para resumir digamos que no es un nicho en Montjuich. Me quedo con que hay que cruzar todas las puertas con el pie izquierdo los hombres. Las mujeres con el pie derecho. También hay una tortuga de mármol inmensa y tiene una tabla de marmol igual de inmensa. Encima de todo hay cuatro dragones (supongo que Terry Pratcher saco de ahí su Mundo Disco). Si tocas la tortuga no tendrás enfermedades ni dolores. No hay ningún contrato firmado por notario que lo asegure, pero todos, incluido yo, tocamos la concha, la cabeza y lo que haga falta de la tortuga. Volvemos a subir al autobús, la guía me busca para que no me pierda, pero, increíblemente me pierdo al seguir a otra guía china que se parece a la primera. De todas maneras no llego muy tarde y la gente lo agradece. Duermo. ¿Qué debe contar la guía? Bajamos en una especie de consultorio de medicina tradicional china. Nos entran en un aula, hay unas mesas y unas sillas para consulta y las demás sillas en forma de U. Cuelgan unos posters de acupuntura y hay un muñeco apoyado contra la pared donde se le ven las líneas de energía. Una señorita agraciada que lleva una bata rosa pálido nos explica algo, o al menos lo intenta. Entra un doctor de unos 6o años , al menos lleva la bata blanca y tiene la apostura de doctor. Todos le aplauden, yo también. Él dice algo y nos
aplaude, volvemos a aplaudir. Hace un speech de 10 minutos, le hago una foto, la señorita de la bata rosa pálido me mira mucho, pero sin decirme nada, habré ligado? El de mi lado hace una foto, la señorita y el medico le pegan la bulla por hacer fotos. No había ligado. Entran dos doctores aun mas mayores, todos aplauden, yo no, tengo la cámara en la mano grabando un video. Por lo visto van a hacer un diagnostico gratuito, aunque luego pagas el tratamiento. Invitan a los dos únicos occidentales que estamos en la sala a que salgamos. Declinamos los dos la oferta. Yo ya he tocado la tortuga y con eso tengo bastante, pero salen mas voluntarios, les miran las manos y les hacen preguntas. Son dos ancianos venerables, ningún medico me ha cogido así las manos, con tanto cariño y tanta sabiduría. Al cabo de un rato cada paciente tiene un diagnostico y les rellenan unos papeles para que vaya recogerlos, una de las señoras no va, se sienta junto al grupo con el que venían y se ríen, el medico que le ha hecho el diagnostico muy digno recoge los papeles se levanta y se va. No hay más pacientes, se cierra la consulta. Subo al autobús en solo 5 minutos, también es verdad que en esta parada había menos autobuses en el parking. Se oye algún comentario en voz alta de aprobacion y se ven asentimientos con la cabeza. Vamos a ver la historia de la dinastía Ming, con figuras de tamaño real cuenta en unas treinta escenas los momentos cumbre desde su origen al ocaso de los Ming, los detalles y la magneficiencia son impresionantes: soldados heridos por flechas, violaciones de concubinas, reproducciones del interior del palacio mas reales que las que vi en la ciudad prohibida. Incluso hay una reproducción del salón imperial donde aparte de maniquíes hay personas disfrazadas, si pagas una cantidad te puedes disfrazar y hacer una foto. Nadie se hace la foto. Salimos todos. Subo al autobús cuando aun no se había sentado el ultimo pasajero, la gente aplaude y grita espontáneamente xipaja, xipaja, que significa España, España. Yo agradecido, tomo el micrófono de la guía y les digo las dos únicas cosas que se. La primera wo ae nimen (que los quiero) la gente se vuelve loca, y me aplaude mas que al medico. Después les digo la segunda palabra, juntan (gilipollas) la gente se mira una a otra porque parece que no entiende, lo vuelvo a repetir, con diferentes entonaciones en cada silaba y cada vez mas inseguro de si he hecho bien de decir lo que he dicho. Al final un par parece que lo entiende y se lo dicen a los demás. Es el despelote, la gente llora de risa, repitiéndolo. La guía me quita el micrófono de las manos y la gente la abuchea. Lo deja. Yo lo cojo y empiezo las tres primeras estrofas de fiel espada triunfadora, la única canción que conozco, la gente me abuchea y lo dejo. Después de todo tienen la misma sensibilidad musical que los de Terrassa. Subimos al autobús, de camino al hotel, no esta la guía y no consigo dormirme. Son las 15 horas, aun me queda el resto del día y me ha costado todo 26 euros.
parezco a un político en plena precampaña. Como hay mucha cola para hacerse la foto conmigo todos se hacen fotos entre si, hay algunos que esperan hasta varios minutos hasta encontrar el encuadre adecuado. Y de los modelos no digamos, algunos/as son profesionales. Se oye en todas partes: yi, ar... san (uno, dos... tres) y foto. Volvemos a subir al autocar. No me acuerdo cual es y subo en todos. Cuando faltan solo tres por subirme encuentro el mío. La gente no dice nada pero se nota que me estaba esperando inquieta. La guía habla y me vuelvo a dormir. Vamos a ver las tumbas de los Ming, pero antes una parada en una gran tienda de jade. Mira que se pueden hacer cosas horribles con el jade. Igual que con el cristal de bohemia. Al subir al autobús me he acordado de la matricula, acaba en 27, solo me subo a unos treinta antes de dar con el dichoso autobús. Noto que permanece ese ambiente agridulce de inquietud. Antes que pueda dormirme bajamos a una gran tienda de comida, hay de todo, desde pato laqueado en bolsas herméticas hasta castañas, todas las cosas que me dan de probar gratis las como, y las encuentro todas magnificas. Esta vez me acuerdo de que el autobús es de color azul; tres números de la matricula: 327 y que el conductor lleva en el lateral un reloj de Snoopy. Solo tardo media hora en encontrarlo. La gente aplaude cuando subo. Arranca el autobús. Nos bajan en un restaurante, nos sentamos en mesas circulares de 10. Ponen comida en la mesa que no parece hecha por el mejor cocinero de Pekín, ni siquiera por el triguesimoquinto. Miran atentamente como me desenvuelvo con los palillos. Los dejo asombrados al ver como soy capaz de comer grano a grano el arroz. Pero al coger el tofu, maldito tofu, no consigo engancharlo, su textura y su forma rectangular me impiden atraparlo. Los 9 restantes comensales dejan de comer preocupados por mi tofu. Me dan consejos: que lo pinche, que coja así los palillos... pero no hay manera. Al final la joven que tengo enfrente se levanta me acerca el plato de tofu y me lo sirve en mi bol. Un suspiro de tranquilidad recorre la mesa. Yo, obcecado, intento coger otro trozo de tofu, los 9 comensales se levantan y se van. Cuando llego al autobús solo tardo un cuarto de hora en encontrarlo, oigo comentarios que traduzco como de reconocimiento. Habla la guía y me vuelvo a dormir sonando con un tofu monstruoso que intenta pincharme con un tenedor. Bajamos en las tumbas de la dinastía Ming, para resumir digamos que no es un nicho en Montjuich. Me quedo con que hay que cruzar todas las puertas con el pie izquierdo los hombres. Las mujeres con el pie derecho. También hay una tortuga de mármol inmensa y tiene una tabla de marmol igual de inmensa. Encima de todo hay cuatro dragones (supongo que Terry Pratcher saco de ahí su Mundo Disco). Si tocas la tortuga no tendrás enfermedades ni dolores. No hay ningún contrato firmado por notario que lo asegure, pero todos, incluido yo, tocamos la concha, la cabeza y lo que haga falta de la tortuga. Volvemos a subir al autobús, la guía me busca para que no me pierda, pero, increíblemente me pierdo al seguir a otra guía china que se parece a la primera. De todas maneras no llego muy tarde y la gente lo agradece. Duermo. ¿Qué debe contar la guía? Bajamos en una especie de consultorio de medicina tradicional china. Nos entran en un aula, hay unas mesas y unas sillas para consulta y las demás sillas en forma de U. Cuelgan unos posters de acupuntura y hay un muñeco apoyado contra la pared donde se le ven las líneas de energía. Una señorita agraciada que lleva una bata rosa pálido nos explica algo, o al menos lo intenta. Entra un doctor de unos 6o años , al menos lleva la bata blanca y tiene la apostura de doctor. Todos le aplauden, yo también. Él dice algo y nos
aplaude, volvemos a aplaudir. Hace un speech de 10 minutos, le hago una foto, la señorita de la bata rosa pálido me mira mucho, pero sin decirme nada, habré ligado? El de mi lado hace una foto, la señorita y el medico le pegan la bulla por hacer fotos. No había ligado. Entran dos doctores aun mas mayores, todos aplauden, yo no, tengo la cámara en la mano grabando un video. Por lo visto van a hacer un diagnostico gratuito, aunque luego pagas el tratamiento. Invitan a los dos únicos occidentales que estamos en la sala a que salgamos. Declinamos los dos la oferta. Yo ya he tocado la tortuga y con eso tengo bastante, pero salen mas voluntarios, les miran las manos y les hacen preguntas. Son dos ancianos venerables, ningún medico me ha cogido así las manos, con tanto cariño y tanta sabiduría. Al cabo de un rato cada paciente tiene un diagnostico y les rellenan unos papeles para que vaya recogerlos, una de las señoras no va, se sienta junto al grupo con el que venían y se ríen, el medico que le ha hecho el diagnostico muy digno recoge los papeles se levanta y se va. No hay más pacientes, se cierra la consulta. Subo al autobús en solo 5 minutos, también es verdad que en esta parada había menos autobuses en el parking. Se oye algún comentario en voz alta de aprobacion y se ven asentimientos con la cabeza. Vamos a ver la historia de la dinastía Ming, con figuras de tamaño real cuenta en unas treinta escenas los momentos cumbre desde su origen al ocaso de los Ming, los detalles y la magneficiencia son impresionantes: soldados heridos por flechas, violaciones de concubinas, reproducciones del interior del palacio mas reales que las que vi en la ciudad prohibida. Incluso hay una reproducción del salón imperial donde aparte de maniquíes hay personas disfrazadas, si pagas una cantidad te puedes disfrazar y hacer una foto. Nadie se hace la foto. Salimos todos. Subo al autobús cuando aun no se había sentado el ultimo pasajero, la gente aplaude y grita espontáneamente xipaja, xipaja, que significa España, España. Yo agradecido, tomo el micrófono de la guía y les digo las dos únicas cosas que se. La primera wo ae nimen (que los quiero) la gente se vuelve loca, y me aplaude mas que al medico. Después les digo la segunda palabra, juntan (gilipollas) la gente se mira una a otra porque parece que no entiende, lo vuelvo a repetir, con diferentes entonaciones en cada silaba y cada vez mas inseguro de si he hecho bien de decir lo que he dicho. Al final un par parece que lo entiende y se lo dicen a los demás. Es el despelote, la gente llora de risa, repitiéndolo. La guía me quita el micrófono de las manos y la gente la abuchea. Lo deja. Yo lo cojo y empiezo las tres primeras estrofas de fiel espada triunfadora, la única canción que conozco, la gente me abuchea y lo dejo. Después de todo tienen la misma sensibilidad musical que los de Terrassa. Subimos al autobús, de camino al hotel, no esta la guía y no consigo dormirme. Son las 15 horas, aun me queda el resto del día y me ha costado todo 26 euros.miércoles, enero 31, 2007
DE PUCALLPA A IQUITOS


- La barcaza es más bien un autobús que va recogiendo a gente que pide parada. Algunos desde la orilla encienden linternas, otros hacen aspavientos. Si es un poblado la barcaza para, si son casas aisladas se manda una barca para recoger o llevar a los pasajeros.
- Oyes un arañazo a tu espalda, es una bolsa. Ves como una zarpa esta saliendo entre el plástico. Es una motelo, una tortuga, la sacan, es grande, de casi medio metro de punta a punta. Se come, es deliciosa me dicen. Pienso en ana tomasi y el pasmo que le daria si estuviera aquí, bueno, a ella o a los pobres peruanos cuando ella se les echase encima. Al ver que me intereso por las tortugas otros me enseñan sus animales, un mono araña, lo llaman mono choro, y algunos les enseñan a robar. El pobre mico tiene un año y tiene ojos de niño asustado. Cuando le tiran de la cuerda para que salga de su escondite el mono se mea encima. Hay también tortugas de agua, igual de grandes pero más aerodinámicas, que se mueven más rapido que las terrestres al intentar escapar; garrapatas, grandes (de unos 4 centímetros) de un azul metalico precioso (si, que se le va a hacer, son bonitas); hay cotorras; gallinas; patos; cerdos... no debe faltar mucho para que se convierta en una nueva arca de noe.
- Suena la campana tres veces al día avisando de las comidas, te hacen una señal en el recibo del embarque, y te sirven la comida, abundante, en el recipiente que lleves. La comida básicamente es una base de arroz, plátano frito o cocido y carne. Yo le pongo aji. Es fuerte el aji. Después has de lavar tus utensilios, el agua que sale del grifo es la del rio, marronosa, la señora de la cocina al verme dudar me da su estropajo. Según el maravilloso libro de david bodanis, el secreto de una casa, el lugar donde más bacterias hay en el domicilio de uno es en el familiar estropajo doméstico. Bueno, no te quiero contar lo que debe llevar este. De todas maneras muy dignamente lo lavo. Y hasta queda limpio y todo.
- Durante media hora busco un tacho, una bote de basura para tirar una botella de plástico. Al final la encuentro dentro de lo que se denomina bar. La deposito allí confiado y orgulloso de mi civismo. Al cabo de media hora toda la basura, incluyendo mi botella son arrojados al rio. Todo el mundo tira los envases y los desechos al rio. Ahora es temporada de lluvias y el caudal es importante. De vez en cuando ves flotando plásticos de diferentes tamaños y colorines. Cuando acabo el viaje llevo una bolsa con basura para tirarlo en iquitos. Me temo que acabará en el río también, pero por mi que no quede.
- No, la hamaca no es algo marvilloso. Esto de estar durmiendo colgado como un chorizo. Donde este una cama... En la barcaza la hamaca cumple multiples funciones: es el sillón, la silla, la cama, todo. No acabo de acostumbrarme y siempre tengo la sensacion de que acabaré cayendo.
- Pregunto a todo el mundo cuantos kilometros hay entre el origen y el destino. Nadie lo sabe, en cambio te dirán cuantas horas hay entre los diferentes poblados, cuanto se tarda en temporada baja, cuanto se tarda contra corriente. El viaje que ahora hago en 3 días en temporada baja se tarda de 4 a 7. El nivel del agua baja casi a la mitad y hay muchos bancos de barro y arena que dificulta la navegacion.
- Releo a alejo carpentier, el siglo de las luces (diosssssssss, que bueno!) en el amazonas. Lei de javier reverte, el rio de la desolación, que es un viaje en este rio, en berlin. Lei a paul theroux, el gallo de hierro, un viaje en tren por china, en polonia (mientras que por china se me había acabado la lectura). Leí en lima a kafka mientras que en chequia leia a colin thubron sobre siberia. Cruzando siberia leía la iliada. Creo que debería parar o adelantarme para que coincidiesen las lecturas y el país.
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